Las versiones de la que ahora me veo obligado a decir, "posible" muerte de Zorbich en san José, fueron casi infinitas. La más verosímil, según el criterio de los más verosímiles, me fue referida de primera mano, es decir en persona, por Timoteo Sarduy, un abogado penalista argentino, ya retirado, además de escritor, que vivía de leer el tárot a las damas de la sociedad josefina, oficio en el cual se hacía llamar "padre tiempos".
El padre tiempos tenía sus oficinas en una de las tantas partes de la ciudad, a las que los arquitectos, los políticos y los inversionistas de las nuevas generaciones, habían decidido cambiar la fisonomía abruptamente, con pésimo gusto y nada de nostalgia, de hecho, el edificio que albergaba las oficinas de Timoteo "padre tiempos" Sarduy, donde además vivía, una pensión de mala muerte y un bar contiguo, estaba a punto de demolerse. Este conjunto se ubicaba junto a las vías de la estación de trenes al Atlántico, detrás de la Biblioteca Nacional.
El bar que allí se albergaba, no era otro que el mítico "Lobo púrpura", anteriormente llamado "El rincón gitano", cuna de poétas, pintores y místicos, además de una fauna por demás variopinta y extrabagante.
La tarde que visité a don Timoteo, era una típica tarde de mediados de mayo en san José, el cielo amenazando con venirse encima, negro y apocalíptico, y a medida que la charla se desarrolló, botella de guaro y limón de por medio, cumpliendo finalmente su promesa.
Según me dijo el padre tiempos, y le creí pues era más que probable, la pierna que le faltaba, la derecha, la había perdido investigando alrededor del mundo las correrías de Zorbich. Para empezar, Keller Zorbich había huído de Alemania, donde había tenido activa participación en las SS, pocos días antes del comienzo del Juicio de Nuremberg, allí arranca la pista más antigua que el padre tiempos pudo comprobar fehacientemente, en los registros de su salida de Alemania y entrada en Argentina a los que tuvo acceso.
Don Timoteo Sarduy había sido, además, colaborador de la comisión que investigó y juzgó a los militares argentinos después de la dictadura durante el gobierno de Alfonsín, investigación esta en la que también se vió implicado Zorbich.
Recién llegado a la Argentina, Zorbich se había convertido en uno de los protegidos del por entonces presidente Perón, que pagaron con oro nazi para poder vivir en paz, y se les fué asignada cierta cantidad de tierra en el sur del país, donde fundaron colonias como ingenuos campesinos.
Pero poco antes de la muerte del general Perón, Zorbich fué convocado para acesorar grupos de taréas del ejercito argentino, enseñando y aplicando sus conocimientos de medicina y psicología, para interrogar y torturar detenidos desaparecidos. Además, participó de partos y de la expropiación de hijos de algunos de estos detenidos. También estuvo infiltrado en grupos de psicología social, como ya se dijo, donde un sector de la militancia montonera trabajaba captando cuadros para pelear en la guerrilla revolucionaria.
Y algunos años antes del fin de la dictadura argentina, ya había conocido Costa Rica, enviado por el ejército para perpetuar un atentado con explosivos, contra las torres de transmisión de Radio Noticias del Continente, la radio que tenían los montoneros en san José.
Resultó que poco antes del juicio a las juntas militares en argentina, Zorbich logró huír nuevamente, para cuando don Timoteo dió con él en San José, ya el presidente Menem los había indultado a todos.
De todas maneras, el padre tiempos pretendía darle alcanze por sus presuntos crímenes en Alemanía, pero el otro practicaba muy bien el arte de la invisibilidad, pues cuando estaban por atraparlo siempre se hacía humo, y cuando se habían olvidado de él, reaparecía de nuevo, siempre fugazmente.
Pero todavía no les he dicho nada, pues parece ser que esa escuela de control mental que Keller había ido a fundar a Costa Rica, más como un disfraz para sus actividades de espía parapolicial que otra cosa, ya tenía antecedentes en una secta que estos nazis habían creado anteriormente en sus colonias en la Patagonia, el padre tiempos había investigado con esmero aquel antecedente, en esa secta se encargaban de continuar los experimentos del tercer reich con el cerebro humano, haciendo trepanaciones de craneo a los indiecitos patagones, a los que perseguían como animales con la absoluta aprobación del ejército, e inclusive con ayuda económica y logística.
Mantenían además, una comunidad de niños genios, que llegaron a ser, tal vez, unos 70, y que elegían entre los propios hijos y nietos de los colonos, pero también de las poblaciones cercanas, si algún bribonzuelo sobresalía notoriamente en inteligencia de sus compañeritos de escuela. En estos casos, ofrecían una jugosa beca a los padres o encargados, que en la mayoría de los casos era dificil rechazar, pues era grande la tentación, y muchos los apremios, sumado a la posibilidad de una "buena educación" para sus hijos.
En esa comunidad se hacían prácticas de percepción extrasensorial, comunicación mental, ayunos y vigilias, meditación trascerndental, en fin, toda una serie de artilugios, que algunos de estos alemanes habían aprendido en ocultos monasterios del Tíbet, donde monjes de la oscuridad enseñan la magia negra, y que no son tan conocidos por el gran público como si lo son los otros, en los que se enseña la luz. La única referencia, además de la de don Timoteo, que tengo de esto último, la encontré en un libro que por entonces consideraba, y aún hoy, de cabecera, "El retorno de los brujos", de Pauls y Bergés.
Don timoteo había recogido personalmente, algunos testimonios de estos alumnos ya siendo grandes.
domingo, 1 de agosto de 2010
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