Winona y César descansan en Limón de todo el mundanal ruido y el trabajo abrumador, en Portete, en la casa de los abuelos de la chica.
Aquellas playas de arenas negras llenas de juncos y demás desechos naturales, con zopilotes sobrevolando, playas tan bellas en su suciedad y descuido natural.
O en los hermosos atardeceres de Cahuita, que van del rosa anaranjado del cielo, al verde esmeralda del agua (te sugiero, lector, unas prontas vacaciones allí, o que te vallas a vivir pescando, no olvides llevar repelente de mosquitos), ellos hacen el amor al llegar la noche, a veces hasta la salida del sol. Así van a traér niños al mundo, un mundo que quieren nuevo.
Pero de vuelta en San José y en el trabajo, mientras él vende paquetes vacacionales a jubilados yanquis y toca el bajo, ella se sumerge en los archivos del O.I.J al llegar a casa, cuando no tiene que encubrir y pasar por alto las trapisondas de algún superior, o llevar tazas de café.
Y de repente, en un golpe de suerte, que es en estos casos tan necesaria, ya que no basta con el tezón y la voluntad que ella tiene, descubre como caída del cielo, casi literalmente, las nóminas de los policías que integraban los escuadrones aquellos, rurales y urbanos, menudo hallazgo, algunos inclusive con fotos y direcciónes.
Así, desliza todo lo que puede en su maletín, tantas carpetas como para no llamar la atención pero estar a punto, y en una larga noche de insomnio, cigarrillos, y algunas Babarias, mientras el deportísta duerme, leyendo una brebe reseña de la razón de ser y el funcionamiento de estos comandos, se entera del entrenamiento que recibían en casa o lejos, en alguna parte del gran país del norte, con mercenarios y marines yanquis, algunos veteranos de una o más guerras.
La tortura y las ejecuciones sumarias eran parte integral del entrenamiento de estos grupos, y lo son todavía, para obtener información del enemigo, o sobre este.
Porque básicamente, las formaciones estaban dirigidas y encaminadas a la lucha contra una hipotética guerrilla, guerrilla que en Costa Rica no existía en la vida reál, pero si en las teorías conspirativas y preventivas de los que manejan el mercado y los gobiernos. O sea por dudas, no vaya a ser cuestión...
Entonces imagina lector, la frustración de un soldadito al que han enseñado varias y efectivas formas de matar y torturar, pero no puede hacerlo, ya que no exíste un enemigo, más allá de trabajadores y trabajadoras, criando a sus hijos, y si, algunos rateros de poca monta.
Imaginen a ese soldadito estimulado con drogas duras y alcohol, o no, pero en todo caso terriblemente exitado oliendo sangre, perdido en la selva buscando narcotraficantes y guerrilleros que no existían por aquel entonces allá, que no aparecían por ningún lado, ni en la cordillera de Talamanca, ni en el cantón de Alajuelita.
El grupo al que le tocó aquella zona, estaba dirigido por dos hermanos de apellido Ramirez, y tenían, hasta cierto punto, carta blanca para actuar impunemente.
Imaginen, además, a varios o a uno, o dos de esos soldaditos, con el miembro duro, la cabeza enferma y el gatillo fácil, frente a un grupo de hermosas niñas indefensas, sabiendo que ellos no tienen que rendir cuentas a nadie de sus actos, ya que trabajan para este o aquel gobierno, o tal vez si deban rendir, pero llegado cierto punto ya que importa, puesto que les dieron armas, son dios, y están más locos que un caballo.
Imaginemos entonces, ya que estamos, a ese o esos soldaditos, perdidos en la cordillera de Talamanca, o en los alrrededores de la cruz de Alajuelita, y tendremos un probable escenario de lo que pasó.
Según parece, el grupo al que le tocaba aquella zona, estaba dirigido por dos hermanos de apellido Ramirez, ¿o eso ya lo dije?.
Obando Fonseca sugiere que fué el opus dei.
Eugenio Ramirez, catedrático universitario, dice que fué un psicopata que de ninguna manera podía ser de la poli.
Joaquin Torres, a modo de pregunta, plantea la hipotesis del ex-contra nica.
Winona dice que no, yo digo que no. Madame Bobary ces´t moi, dijo Flaubert.
Unos papeles llenos de polvo, en una olvidada oficina judicial, nos dicen otra cosa, y así se arma una novela, con partes iguales de ficción y realidad.
Si alguno de esos soldaditos cometió ese crimen y sigue con vida devería estar preso, y también sus jefes, y yo tengo todo el derecho a sospechar lo que se me de la regalada gana, ya que nadie dá una respuesta satisfactoria a tantas preguntas, y tu lector, también puedes pensar lo que quieras.
El país de las ranas es el paraíso, donde la infancia pobre se pasea por las calles oliendo cemento, prostituyendose y robando para comer a la vista de todos los gobiernos, tal vez inclusive antes que en Méjico o Colombia.
Veamos ahora que dice, otra brebe reseña histórica publicada también en internet, por el foro univision-comunidad de Costa Rica, a nombre de un tal Sancherito miembro-bronze el 20-9-07, acerca de aquel remoto lugar en el mundo, la cruz de Alajuelita...
domingo, 7 de agosto de 2011
capitulo cuareta y seis
En algunos diarios de la época, que Winona logra rastrear en internet, y otros que consigue en colecciones privadas, principalmente la de Tomás Saraví, uno de los mayores coleccionistas de diarios de los que se tenga memoria, ya que los allegados juran que no se podía caminar por su departamento debido a las montañas de diarios, e incluso cuando ya no le quedaba lugar para guardarlos llegó al extremo de vaciar el refrigerador de molesta comida, y lo usó para guardar más diarios, todo lo cual dificultaba el proceso de búsqueda si no se le consultaba a él primero, pues su prodigiosa memoria recordaba donde estaba cada noticia, sobre todo si había sido relevante. En esos diarios entonces, ella encuentra los datos que respaldan su teoría: el ministro de seguridad de aquel entonces, ¿Fishmann?, algo así, durante uno, o tal vez dos gobiernos, fué el mentor de un muy cuestionado por la izquierda (que muy pronto sería la centro-izquierda, debido al mercado, que metió sus tentáculos principalmente en la política), y alabado por la derecha (que se convirtió en la ultra-derecha, pero disfrazada por el mercado de centro-derecha), un muy cuestionado decía, "escuadrón policial para combatir el delito" (comillas mías), tan efectivo como asesino, que actuaba en las zonas rurales, donde perseguía dizque al narcotráfico.
Fué además el artífice de un poderoso aparato de represión, que tenía a su servicio para utilizar en conflictos urbanos, una policía militarizada muy bien equipada, que sacó a la calle a modo de presentación, en las protestas sociales que protagonizaron los vendedores ambulantes tratando de, y luego lográndolo, defender sus puestos de trabajo, y que tuvieron en vilo al centro de la ciudad desde la iglesia de La Merced hasta Cuesta de Moras durante tres o cuatro días, días estos de una gran tensión, con tropas y vendedores en la calle, en los que se temió un estallido más profundo, que gracias a dios o a quien corresponda según las creencias de cada quien, jamás ocurrió, ya que los conflictos, como se dijo, lograron resolverse. Al parecer, y casi con seguridad, aquí no hubieron muertos, pero mi memoria puede fallar, y por supuesto las noticias tergiversarse.
Donde sí hubieron, fué en una intervención de los escuadrones rurales, fallida como de costumbre, en la que murieron integrantes de la comunidad indígena, puede que bri bris en la zona de Talamanca, que nada tenían que ver con el narcotráfico que se decía perseguir ni con ningún otro delito.
Otra muerte de un inocente, se se les "escapó" (mías, estoy pareciendome a Obando Fonseca) en un allanamiento que llevó a cabo la policía de San José, a la vivienda de un conocido por todos los del ambiente artístico y los mafufos, distribuidor minorista de hierba. Al entrar la policía por la fuerza en su domicilio, y disparar a mansalva, el único que resultó muerto fué un hijo suyo, un niño de doce años, desarmado e inocente. Daños colaterales, les ha puesto el lenguaje técnico del poder, con el respaldo de los medios, a este tipo de acidentes, piensen lo que quieran, o lo que puedan, pero traten con todas las fuerzas de su espíritu de no dejarse engañar tan fácil, oh lectores.
Aquella policía se reivindicó, y tuvo sus quince minutos de fama, atrapando a una peligrosa banda de ladrones de banco venezolanos que ya habían saqueado varios, y esperaban huír con el botín, cuando fueron atrapados festejando, y se recuperó también buena parte del botín, dudemos de que se haya recuperado todo, dudemos de todo y nos hacercaremos a los hechos.
Pero allí no hubieron muertos, ya que a pesar de estar armados tal vez hasta los dientes, esta vez se les concedió la opción de rendirse.
Y luego aquel ministro, de cuyo nombre, y ahora si haré como Fonseca Obando, ya no quiero acordarme, con permiso de Cervantes, se reivindicó también decíamos,el ministro aquel, como hombre comprensivo y bondadoso, cuando encarriló a la famosa pandilla de Los Chapulines, unos pre-adolescentes que te abrían la panza de un tajo para llevarse tu reloj a plena luz del día en la avenida segunda. El ministro dizque los sacó de la calle y los puso en vereda, dándoles educación y trabajo, luego él y ellos fueron portada en varios diarios y salieron en la tele muchas veces, como les gusta a los ministros.
Todos estos datos pueden rastrearse en un ensayo de próxima aparición, titulado Historia de la represión en Costa Rica, cuyo autor es el escritor argentino-costarricense Estanislao Balder, seudónimo del autor de esta novela que por suerte, aún pueden soportar, los felicito por su valentía y persevarancia a pesar de todo.
Fué además el artífice de un poderoso aparato de represión, que tenía a su servicio para utilizar en conflictos urbanos, una policía militarizada muy bien equipada, que sacó a la calle a modo de presentación, en las protestas sociales que protagonizaron los vendedores ambulantes tratando de, y luego lográndolo, defender sus puestos de trabajo, y que tuvieron en vilo al centro de la ciudad desde la iglesia de La Merced hasta Cuesta de Moras durante tres o cuatro días, días estos de una gran tensión, con tropas y vendedores en la calle, en los que se temió un estallido más profundo, que gracias a dios o a quien corresponda según las creencias de cada quien, jamás ocurrió, ya que los conflictos, como se dijo, lograron resolverse. Al parecer, y casi con seguridad, aquí no hubieron muertos, pero mi memoria puede fallar, y por supuesto las noticias tergiversarse.
Donde sí hubieron, fué en una intervención de los escuadrones rurales, fallida como de costumbre, en la que murieron integrantes de la comunidad indígena, puede que bri bris en la zona de Talamanca, que nada tenían que ver con el narcotráfico que se decía perseguir ni con ningún otro delito.
Otra muerte de un inocente, se se les "escapó" (mías, estoy pareciendome a Obando Fonseca) en un allanamiento que llevó a cabo la policía de San José, a la vivienda de un conocido por todos los del ambiente artístico y los mafufos, distribuidor minorista de hierba. Al entrar la policía por la fuerza en su domicilio, y disparar a mansalva, el único que resultó muerto fué un hijo suyo, un niño de doce años, desarmado e inocente. Daños colaterales, les ha puesto el lenguaje técnico del poder, con el respaldo de los medios, a este tipo de acidentes, piensen lo que quieran, o lo que puedan, pero traten con todas las fuerzas de su espíritu de no dejarse engañar tan fácil, oh lectores.
Aquella policía se reivindicó, y tuvo sus quince minutos de fama, atrapando a una peligrosa banda de ladrones de banco venezolanos que ya habían saqueado varios, y esperaban huír con el botín, cuando fueron atrapados festejando, y se recuperó también buena parte del botín, dudemos de que se haya recuperado todo, dudemos de todo y nos hacercaremos a los hechos.
Pero allí no hubieron muertos, ya que a pesar de estar armados tal vez hasta los dientes, esta vez se les concedió la opción de rendirse.
Y luego aquel ministro, de cuyo nombre, y ahora si haré como Fonseca Obando, ya no quiero acordarme, con permiso de Cervantes, se reivindicó también decíamos,el ministro aquel, como hombre comprensivo y bondadoso, cuando encarriló a la famosa pandilla de Los Chapulines, unos pre-adolescentes que te abrían la panza de un tajo para llevarse tu reloj a plena luz del día en la avenida segunda. El ministro dizque los sacó de la calle y los puso en vereda, dándoles educación y trabajo, luego él y ellos fueron portada en varios diarios y salieron en la tele muchas veces, como les gusta a los ministros.
Todos estos datos pueden rastrearse en un ensayo de próxima aparición, titulado Historia de la represión en Costa Rica, cuyo autor es el escritor argentino-costarricense Estanislao Balder, seudónimo del autor de esta novela que por suerte, aún pueden soportar, los felicito por su valentía y persevarancia a pesar de todo.
martes, 2 de agosto de 2011
capitulo cuarenta y cinco
Entre esos cabos sueltos están:
A- Las carpetas del O.I.J con el caso cerrado, o sea la historia opficial, aquella que reza que una banda de conocidos delincuentes apodados Galleta, Viruta y Tres pelos, fueron incriminados y luego aparecieron muertos, el último de ellos, Tres pelos, luego de varios procesos judiciales, hay otro cuarto, Arnoldillo, que es el único que queda con vida.
B- La nota que colgó en internet Ricardo Obando Fonseca, donde sugiere que el Opus Dei está implicado en el asunto, y donde enlaza estos asesinatos, con el caso de un colombiano de apellidos Gutierrez Ramirez ("cualquier parecido..."). Comillas mías.
Gutierrez Ramirez presuntamente sirvió de intermediario para la contratación de pistoleros en otro crimen sin esclarecer, el de Parmenio Medina Perez.
En otra causa, Gutierrez fué detenido por un violento "cobronazo" de una deuda, según informó el O.I.J, Obando fonseca aclara: "saltan enormes dudas, un colombiano metido en broncas que se mal suponen menores, alquilando raterillos locales acusados de asaltar bancos, uno de ellos ya "convenientemente" muerto, el otro un descerebrado irremediable apodado Indio, con historias infantiles sobre su participación en los asaltos de que se lo acusa: "estaba con tragos y no me dí cuenta de nada", fué lo que declaró El Indio a un telenoticiero local". Todas las comillas internas suyas, creo, ahora ya me enredé.
C- El exaustivo trabajo que publicara Eugenio Ramirez (imposible no pensar en Gutierrez Ramirez, el colombiano), aquel licenciado en administración de empresas, etc, etc, bla , bla, bla...
Este señor de tan respetable curriculum, está obsesionado con la idea de que es imposible que el asesino provenga de las filas de la Guardia Rural josefina, la policía local, pero no aporta ningún dato coherente o firme para que debamos descartar de plano esa teoría, que de hecho, es solo un rumor que corre, un secreto a voces, y el señor Eugenio Ramirez, debería tal vez explicarnos, por que se tomó semejante trabajo en desmentir un rumor, o sea, que todo su impresionante talento parece estar puesto al servicio de dicha empresa, desmentir ese rumor. A mi me huele mal, a Winona también.
O sea, winona, la protagonista de la historia, que en realidad es el autor travestido, y por lo tanto ambos tienen otra idea de la naturaleza de los acontecimientos, pues tanto ella como yo, estamos obsesionadísimos, al igual que Ramirez pero a la inversa, tenemos plena convicción de que el criminal proviene de las filas del estado, es o era, policía.
Sin embargo, a pesar de ser la misma persona, hay algo en lo que la protagonista y el autor no se parecen en lo más mínimo, ella está convencida de sus ideales y es tenaz al respécto, quiere justicia y no se detendrá hasta obtenerla. El autor, por el contrario, ya dejó de ser un idealista, los años lo han vuelto un cínico, por si no se notaba.
Sin embargo todos sabemos, hasta el autor, o incluso tú lector, que si bien la justicia es un raro milagro, algunas veces se impone, se manifiesta, gana. Si así no fuera, nada tendría sentido, ni siquiera esta novela que nos ocupa ahora, o mejor dicho, esta novela menos que nada.
Entonces ella, Winona, es mejor persona que el autor, pero he aquí que es una construcción ficcional del autor, creada por él, menuda esperanza en la especie humana que les prodigo.
D- Otro artículo publicado en internet, aparecido en El Nuevo Diario, de Managua, el lunes 22 de abril de 2002, que desde el título se pregunta: ¿Aesino en serie de Costa Rica es ex GN y ex contra? El artículo asegura que de todas maneras, el sospechoso ya está muerto. Está firmado por Joaquín Torres y respalda la teoría de Ramirez, o sea que tal vez ambos estén entongados con algo mayor, una de esas pesadas tapas que cuando se abren todo se pone muy ediondo, un poder que quiere silenciar. ¿De que manera un crimen puede declararse de lesa humanidad y por lo tanto no proscribir como delito?, si acaso es fraguado y ejecutado desde el estado, con el poder del estado, con su aparato represor.
A- Las carpetas del O.I.J con el caso cerrado, o sea la historia opficial, aquella que reza que una banda de conocidos delincuentes apodados Galleta, Viruta y Tres pelos, fueron incriminados y luego aparecieron muertos, el último de ellos, Tres pelos, luego de varios procesos judiciales, hay otro cuarto, Arnoldillo, que es el único que queda con vida.
B- La nota que colgó en internet Ricardo Obando Fonseca, donde sugiere que el Opus Dei está implicado en el asunto, y donde enlaza estos asesinatos, con el caso de un colombiano de apellidos Gutierrez Ramirez ("cualquier parecido..."). Comillas mías.
Gutierrez Ramirez presuntamente sirvió de intermediario para la contratación de pistoleros en otro crimen sin esclarecer, el de Parmenio Medina Perez.
En otra causa, Gutierrez fué detenido por un violento "cobronazo" de una deuda, según informó el O.I.J, Obando fonseca aclara: "saltan enormes dudas, un colombiano metido en broncas que se mal suponen menores, alquilando raterillos locales acusados de asaltar bancos, uno de ellos ya "convenientemente" muerto, el otro un descerebrado irremediable apodado Indio, con historias infantiles sobre su participación en los asaltos de que se lo acusa: "estaba con tragos y no me dí cuenta de nada", fué lo que declaró El Indio a un telenoticiero local". Todas las comillas internas suyas, creo, ahora ya me enredé.
C- El exaustivo trabajo que publicara Eugenio Ramirez (imposible no pensar en Gutierrez Ramirez, el colombiano), aquel licenciado en administración de empresas, etc, etc, bla , bla, bla...
Este señor de tan respetable curriculum, está obsesionado con la idea de que es imposible que el asesino provenga de las filas de la Guardia Rural josefina, la policía local, pero no aporta ningún dato coherente o firme para que debamos descartar de plano esa teoría, que de hecho, es solo un rumor que corre, un secreto a voces, y el señor Eugenio Ramirez, debería tal vez explicarnos, por que se tomó semejante trabajo en desmentir un rumor, o sea, que todo su impresionante talento parece estar puesto al servicio de dicha empresa, desmentir ese rumor. A mi me huele mal, a Winona también.
O sea, winona, la protagonista de la historia, que en realidad es el autor travestido, y por lo tanto ambos tienen otra idea de la naturaleza de los acontecimientos, pues tanto ella como yo, estamos obsesionadísimos, al igual que Ramirez pero a la inversa, tenemos plena convicción de que el criminal proviene de las filas del estado, es o era, policía.
Sin embargo, a pesar de ser la misma persona, hay algo en lo que la protagonista y el autor no se parecen en lo más mínimo, ella está convencida de sus ideales y es tenaz al respécto, quiere justicia y no se detendrá hasta obtenerla. El autor, por el contrario, ya dejó de ser un idealista, los años lo han vuelto un cínico, por si no se notaba.
Sin embargo todos sabemos, hasta el autor, o incluso tú lector, que si bien la justicia es un raro milagro, algunas veces se impone, se manifiesta, gana. Si así no fuera, nada tendría sentido, ni siquiera esta novela que nos ocupa ahora, o mejor dicho, esta novela menos que nada.
Entonces ella, Winona, es mejor persona que el autor, pero he aquí que es una construcción ficcional del autor, creada por él, menuda esperanza en la especie humana que les prodigo.
D- Otro artículo publicado en internet, aparecido en El Nuevo Diario, de Managua, el lunes 22 de abril de 2002, que desde el título se pregunta: ¿Aesino en serie de Costa Rica es ex GN y ex contra? El artículo asegura que de todas maneras, el sospechoso ya está muerto. Está firmado por Joaquín Torres y respalda la teoría de Ramirez, o sea que tal vez ambos estén entongados con algo mayor, una de esas pesadas tapas que cuando se abren todo se pone muy ediondo, un poder que quiere silenciar. ¿De que manera un crimen puede declararse de lesa humanidad y por lo tanto no proscribir como delito?, si acaso es fraguado y ejecutado desde el estado, con el poder del estado, con su aparato represor.
jueves, 28 de julio de 2011
capitulo cuarenta y cuatro
Sucede que la chica que acabamos de conocer, dió sus primeros pasos en la provincia de Limón, en la costa atlántica, y más precisamente en el mercado central de Limón, entre los cajones de fruta y los zopilotes que por allí pululan. Los buitres entonces, vemos, la acechan desde su niñez, pero definitivamente, aquellos pájaros de su infancia, tan domésticos ellos, como las palomas que ves en cualquier plaza aunque del tamaño de un perro de mediano a grande, eran mucho más simpaticos y atractivos, infinitamente más, que los buitres con los que tubo que lidiar de grande, pesados como usted o yó, digamos.
Winona se crió entonces allí en el mercado, lugar pintoresco si los hay, pues su abuelita tenía un puesto de patis, pan boom y plantintá, exquisitas y tipicas comidas de aquella zona. (Llegado este punto, es preciso alclarar que el pati limonense es muy superior, y nada tiene que ver, con el paty argentino).
Paso a relatar ahora, una brebe historia de la provincia de limón, fiel reflejo de nuestra América mestiza y multicolor: trabajadores jamaiquinos fueron traídos para trabajar en la contrucción del camino del ferrocarril, ferrocarril que comunicaría este importante y empobrecido puerto con la rica capital, pero he aquí, que cuando llegaron a la mitad del camino, más o menos a la altura de Siquirres, se decidió dejar el trabajo en manos de orientales, que fueron traídos también para tal fin, ya que los gobernantes y la sociedad pujante de aquella época no querían a los negros en San José.
No fué sino hasta que un querido y por siempre recordado por los más humildes, presidente progresista, que también concedió el voto a las mujeres, no recuerdo con exatitud cuando, pero puede que principios de los años 50 (la historia no es mi fuerte), que finalmente pudieron hacer lo que se les daba la gana, ir y venir por doquier como cualquier mortal. O sea que los beneficios de que ahora gozaba nuestra protagonista, como mujer y afro descendiente, el natural derecho a estudiar y abrirse camino, etc...se los debía en gran medida a aquel ex presidente ya muerto, uno de los últimos caudillos latinoamericanos a la vieja usanza.
Aquella niña entonces, sumó a su natural piel de ébano, el color que le dieron las tardes de sol en Playa Portete, y la mezcla fue letal, podría haber sido miss Costa Rica y miss mundo si la hubiesen criado para tontuela, pero no.
Porque sumada también a su natural perspicacia, una dieta rica en hierro y fósforo (arroz, frijoles, pescado fresco y plátano, giuneos, guanabanas de tres quilos que se comía sola, en fin, etc...bla, bla, bla...), toda aquella mezcla hizo de aquel retoñito, la bomba de tiempo nuclear, lista a detonarse en cualquier momento, en que se convirtió.
Completando un poco el panorama que devemos tener para hacernos una idea de la provincia de Limón, observamos que además de su mayoría afro descendiente, hay también un porcentaje de población blanca, mestiza, algunos emigrantes de países limítrofes, sobre todo de Nicaragua, y también yankis y europeos que se enamoran del paisaje y su gente y se instalan aquí, luego de haber venido a conocer como turistas y no poder soportar la idea de tener que volver a sus miserabler rutinas, habiendo conocido el paraíso en la tierra. Además hay una pequeña y pujante comunidad china, y creanlo o no, bastantes argentinos, que remedio. Todos conviven en una relativa armonia, con excepción del narcotráfico que siempre jode (miren quien habla) y los políticos y policías corruptos que nunca faltan.
El abuelo de Winona es un viejo pescador alemán, marino en su juventud, que se quedó a vivir en Limón cuando se enamoró de su abuelita, que romantico.
El viejo incentivó la imaginación de aquella criatura, a la que llenó la cabeza con relatos de intrépidas aventuras en las que no faltaban pulpos gigantes, ballenas blancas, y sirenas de cantos hipnóticos, pero en los que, de cualquier manera, el bien y la justicia siempre triunfaban, lo cual la convirtió en una luchadora idealista.
La madre de Winona se fué un día a probar suerte como cantante a la ciudad de New York, y cuentan las malas lenguas, que terminó vendiendo sus encantos al mejor postor y murió víctima del crack, el frío y la soledad, pero otros dicen que se casó con un acaudalado texano y se hizo la cirujía para no ser reconocida por nadie, lo cierto es que nunca, pero nunca más, se tuvieron noticias ciertas de su destino... algunos dicen que era tan hermosa como la niña, otros dicen que tal vez un poquitín menos, lo cual es más que probable.
Su padre puede ser cualquiera. De hecho, cuando se empezó a convertir en una terrible hembra, aparecieron varios postulantes, algunos a padre y otros a novio, todos querían revolotearle de cerca, pero todos fueron repelidos por los viejitos, que la cuidaron como lo que era, un tesoro de incalculable valor, que tierno.
De todas maneras, como siempre pasa, al cumplir los quince se escapó un poquito y provó el sexo y la mota en playa Cahuita, ¿adivinen con quien?, si! con uno al que apodaban el monstruo, y que decía ser poéta, tenía delirios mesianicos y mucho rock en la sangre. Pero no mucho más que eso.
Al cumplir la chica los dieciseis, su tía que había amasado una pequeña fortuna en la capital, ya que tenía una peluquería de barrio y un marido taxísta, la mandó llamar para quie termine el secundario y estudie lo que quiera. Lo demás ya lo sabemos.
¡Hey!, se me olvida mencionar que recién llegada a San José, dentro del circulo de amiguitas que tenía, había dos niñas que luego serían víctimas en la masacre de Alajuelita, y eso caló muy hondo en su conciencia y su pequeño y justiciero corazoncito.
La historia de César es harto diferente, ya que este se crió en las aristocráticas calles del barrio de La Recoleta en la ciudad de Buenos Aires, estudió en las mejores instituciones ingés y francés, aprendió a esquiar en los inviernos en Bariloche, hizo rudby y natación, y estaba todo preparado para que su mamá y papá, festejaran por haber traído al mundo un energúmeno más, que se encargara de administrar los negocios de la familia y de explotar a sus empleados...pero les salió el tiro popr la culata, pues el pive creció demasiado, hasta parecer un gigante y poder desafiar a papá. Fué así que escuchó esa horripilante música de negros, el jazz, y miró películas hasta quedar catatónico, y en ese lamentable estado, escuchó que un día alguien le habló de un paisito en centroamérica, la Suiza centroamericana, el país de las ranas, y hacia allá hizó sus banderas, cargando el bajo Fender y la tabla de surf.
Volvería muchos años después, con hijos mulatitos y una mujer negra, pero esa es otra historia, pues les aviso anticipadamente que nadie comerá perdices en mi novela.
Después de hacer el amor, los domingos por la mañana desayunan juntos y hablan de sus respectivos trabajos, se apoyan mutuamente en sus proyectos. Podríamos decir, lector, que son un ejemplo de amor y convivencia, en un mundo y una novela ultra violentos y sin paz.
No faltará el aguafiestas, que quiera ver en esto algún tipo de corrección política de parte del autor, ya saben, una pareja multiétnica que se ama, convive en perfecta armonía como en la canción, etc..., además de un personaje femenino fuerte y valiente, bla, bla, bla. Puede ser que así sea, que haya una búsqueda de correción, pero trayendola al conciente, pretendo desarticular cualquier crítica, que tanto joder, en definitiva digo lo que se me canta.
Más tarde César se va a correr y hacer pesas, luego tocará el bajo y escuchará como un poseso a Marcus Miller, queriendo tocar como él alguna vez en su vida, pero sabiendo que es prácticamente imposible. Aún es domingo.
Winona entonces vuelve a su investigación, que solo puede encarar en sus tiempos libres pues nadie le paga por eso.
La apasionan las posibilidades que puede darle su actual trabajo como investigadora judicial, pero no sin un pequeño desencanto, que no llega a ser total puesto que algo ya intuía, se percata de que varios de sus superiores la ningunean, le ocultan la verdadera información. Ella está pasando por el típico colador, la máquina de picar carne fresca, en la que debe adaptarse a como son las cosas en la vida real, mucha corrupción y poca justicia.
En su escritorio acumula varias carpetas que poseen, la no poca pero ambigua información, que ha bajado de internet, y algunas cosas que logró sustraer de los archivos en las oficinas del O.I.J.
Algunos profesores y amigos de confianza, le han recomendado no meterse en esa camisa de once varas que es la masacre de Alajuelita, pero que remedio, ¿sobre que si no va a escribir su tésis?
Ahora ella, aprovechando que no está su novio, fuma un Delta y se agarra la cabeza, pensando en como atar los cabos sueltos.
Winona se crió entonces allí en el mercado, lugar pintoresco si los hay, pues su abuelita tenía un puesto de patis, pan boom y plantintá, exquisitas y tipicas comidas de aquella zona. (Llegado este punto, es preciso alclarar que el pati limonense es muy superior, y nada tiene que ver, con el paty argentino).
Paso a relatar ahora, una brebe historia de la provincia de limón, fiel reflejo de nuestra América mestiza y multicolor: trabajadores jamaiquinos fueron traídos para trabajar en la contrucción del camino del ferrocarril, ferrocarril que comunicaría este importante y empobrecido puerto con la rica capital, pero he aquí, que cuando llegaron a la mitad del camino, más o menos a la altura de Siquirres, se decidió dejar el trabajo en manos de orientales, que fueron traídos también para tal fin, ya que los gobernantes y la sociedad pujante de aquella época no querían a los negros en San José.
No fué sino hasta que un querido y por siempre recordado por los más humildes, presidente progresista, que también concedió el voto a las mujeres, no recuerdo con exatitud cuando, pero puede que principios de los años 50 (la historia no es mi fuerte), que finalmente pudieron hacer lo que se les daba la gana, ir y venir por doquier como cualquier mortal. O sea que los beneficios de que ahora gozaba nuestra protagonista, como mujer y afro descendiente, el natural derecho a estudiar y abrirse camino, etc...se los debía en gran medida a aquel ex presidente ya muerto, uno de los últimos caudillos latinoamericanos a la vieja usanza.
Aquella niña entonces, sumó a su natural piel de ébano, el color que le dieron las tardes de sol en Playa Portete, y la mezcla fue letal, podría haber sido miss Costa Rica y miss mundo si la hubiesen criado para tontuela, pero no.
Porque sumada también a su natural perspicacia, una dieta rica en hierro y fósforo (arroz, frijoles, pescado fresco y plátano, giuneos, guanabanas de tres quilos que se comía sola, en fin, etc...bla, bla, bla...), toda aquella mezcla hizo de aquel retoñito, la bomba de tiempo nuclear, lista a detonarse en cualquier momento, en que se convirtió.
Completando un poco el panorama que devemos tener para hacernos una idea de la provincia de Limón, observamos que además de su mayoría afro descendiente, hay también un porcentaje de población blanca, mestiza, algunos emigrantes de países limítrofes, sobre todo de Nicaragua, y también yankis y europeos que se enamoran del paisaje y su gente y se instalan aquí, luego de haber venido a conocer como turistas y no poder soportar la idea de tener que volver a sus miserabler rutinas, habiendo conocido el paraíso en la tierra. Además hay una pequeña y pujante comunidad china, y creanlo o no, bastantes argentinos, que remedio. Todos conviven en una relativa armonia, con excepción del narcotráfico que siempre jode (miren quien habla) y los políticos y policías corruptos que nunca faltan.
El abuelo de Winona es un viejo pescador alemán, marino en su juventud, que se quedó a vivir en Limón cuando se enamoró de su abuelita, que romantico.
El viejo incentivó la imaginación de aquella criatura, a la que llenó la cabeza con relatos de intrépidas aventuras en las que no faltaban pulpos gigantes, ballenas blancas, y sirenas de cantos hipnóticos, pero en los que, de cualquier manera, el bien y la justicia siempre triunfaban, lo cual la convirtió en una luchadora idealista.
La madre de Winona se fué un día a probar suerte como cantante a la ciudad de New York, y cuentan las malas lenguas, que terminó vendiendo sus encantos al mejor postor y murió víctima del crack, el frío y la soledad, pero otros dicen que se casó con un acaudalado texano y se hizo la cirujía para no ser reconocida por nadie, lo cierto es que nunca, pero nunca más, se tuvieron noticias ciertas de su destino... algunos dicen que era tan hermosa como la niña, otros dicen que tal vez un poquitín menos, lo cual es más que probable.
Su padre puede ser cualquiera. De hecho, cuando se empezó a convertir en una terrible hembra, aparecieron varios postulantes, algunos a padre y otros a novio, todos querían revolotearle de cerca, pero todos fueron repelidos por los viejitos, que la cuidaron como lo que era, un tesoro de incalculable valor, que tierno.
De todas maneras, como siempre pasa, al cumplir los quince se escapó un poquito y provó el sexo y la mota en playa Cahuita, ¿adivinen con quien?, si! con uno al que apodaban el monstruo, y que decía ser poéta, tenía delirios mesianicos y mucho rock en la sangre. Pero no mucho más que eso.
Al cumplir la chica los dieciseis, su tía que había amasado una pequeña fortuna en la capital, ya que tenía una peluquería de barrio y un marido taxísta, la mandó llamar para quie termine el secundario y estudie lo que quiera. Lo demás ya lo sabemos.
¡Hey!, se me olvida mencionar que recién llegada a San José, dentro del circulo de amiguitas que tenía, había dos niñas que luego serían víctimas en la masacre de Alajuelita, y eso caló muy hondo en su conciencia y su pequeño y justiciero corazoncito.
La historia de César es harto diferente, ya que este se crió en las aristocráticas calles del barrio de La Recoleta en la ciudad de Buenos Aires, estudió en las mejores instituciones ingés y francés, aprendió a esquiar en los inviernos en Bariloche, hizo rudby y natación, y estaba todo preparado para que su mamá y papá, festejaran por haber traído al mundo un energúmeno más, que se encargara de administrar los negocios de la familia y de explotar a sus empleados...pero les salió el tiro popr la culata, pues el pive creció demasiado, hasta parecer un gigante y poder desafiar a papá. Fué así que escuchó esa horripilante música de negros, el jazz, y miró películas hasta quedar catatónico, y en ese lamentable estado, escuchó que un día alguien le habló de un paisito en centroamérica, la Suiza centroamericana, el país de las ranas, y hacia allá hizó sus banderas, cargando el bajo Fender y la tabla de surf.
Volvería muchos años después, con hijos mulatitos y una mujer negra, pero esa es otra historia, pues les aviso anticipadamente que nadie comerá perdices en mi novela.
Después de hacer el amor, los domingos por la mañana desayunan juntos y hablan de sus respectivos trabajos, se apoyan mutuamente en sus proyectos. Podríamos decir, lector, que son un ejemplo de amor y convivencia, en un mundo y una novela ultra violentos y sin paz.
No faltará el aguafiestas, que quiera ver en esto algún tipo de corrección política de parte del autor, ya saben, una pareja multiétnica que se ama, convive en perfecta armonía como en la canción, etc..., además de un personaje femenino fuerte y valiente, bla, bla, bla. Puede ser que así sea, que haya una búsqueda de correción, pero trayendola al conciente, pretendo desarticular cualquier crítica, que tanto joder, en definitiva digo lo que se me canta.
Más tarde César se va a correr y hacer pesas, luego tocará el bajo y escuchará como un poseso a Marcus Miller, queriendo tocar como él alguna vez en su vida, pero sabiendo que es prácticamente imposible. Aún es domingo.
Winona entonces vuelve a su investigación, que solo puede encarar en sus tiempos libres pues nadie le paga por eso.
La apasionan las posibilidades que puede darle su actual trabajo como investigadora judicial, pero no sin un pequeño desencanto, que no llega a ser total puesto que algo ya intuía, se percata de que varios de sus superiores la ningunean, le ocultan la verdadera información. Ella está pasando por el típico colador, la máquina de picar carne fresca, en la que debe adaptarse a como son las cosas en la vida real, mucha corrupción y poca justicia.
En su escritorio acumula varias carpetas que poseen, la no poca pero ambigua información, que ha bajado de internet, y algunas cosas que logró sustraer de los archivos en las oficinas del O.I.J.
Algunos profesores y amigos de confianza, le han recomendado no meterse en esa camisa de once varas que es la masacre de Alajuelita, pero que remedio, ¿sobre que si no va a escribir su tésis?
Ahora ella, aprovechando que no está su novio, fuma un Delta y se agarra la cabeza, pensando en como atar los cabos sueltos.
martes, 26 de julio de 2011
capitulo cuarenta y tres
Es una mujer, tiene entre 30 y 35 años, y la lente de mi imaginación hace un zoom lento pero seguro, cuando la ve venir caminando con un maletín de cuero negro en la mano izquierda por el Parque Nacional, frente a la biblioteca, una cuadra antes de lo que alguna vez, hace ya demasiado tiempo, o tal vez no tanto, fue la fábrica nacional de licores.
Es una chica decidida y camina con paso firme, es muy atractiva, tal vez demasiado, o sea que provoca los bocinazos de los conductores, tal vez una frenada abrupta, por que no un pequeño choque, los tipos le dicen cosas al pasar, a veces hermosas y tiernas, a veces no tanto. Ella hace caso omiso, los ticos son demasiado babosos. Es negra, alta, tal vez un metro ochenta y dos, delgada pero macisa, muy elegante al estilo ejecutivo, medias negras, tacos, en fin, etc. Es de apellido Dixon, o Campbell, o alguno por el estilo (es ficción), se llama Winona, empezemos de nuevo.
Una tarde de finales de verano, como cualquiera de esas hermosas tardes de finales de verano en San José (aqui debo informar al lector, que en Costa Rica verano e invierno se definen, no por calor y frío, sino por temporada seca y lluviosa, respectivamente) Winona Campbell (o Dixon, o como sea) camina con paso firme por el Parque Nacional rumbo a la biblioteca. Está exultante, a punto de rendir su tesis de criminología en la universidad, y hace poco entró a trabajar en el organismo de investigación judicial, el O.I.J.
Después de sacar unos libros de la biblioteca, al pasar por el paredón del Museo de Arte Costarricense, recuerda su niñez y el olor a guaro dulce que se desprendía de lo que antes era la fábrica de licores. Al llegar al puente, delibera por un instante si cruzarlo y dar la vuelta en la esquina, o bajar por las escaleras, se inclina por lo último, dirigiendose a la avenida central, y una vez allí, da vuelta hacia la derecha y se encamina al bar Chelles, donde se sienta frente a la ventana abierta que mira a la avenida y pide una birra, helada en lo posible, y por favor que sea una Bavaria. Y prende un cigarrillo Delta, o Ticos, jamás un Rex. Recién entonces saca unos papeles del maletín y se dispone a revisarlos.
Son unas fotocopias de periódicos de hace veinticinco años atrás, y algunas páginas que bajó de internet, y que se refieren a la masacre de Alajuelita. Ella se pasó ocho años de su vida quemándose las pestañas en la universidad, casi exclusivamente para investigar este crimen, ya veremos porqué.
Luego del tercer cigarrillo y la segunda birra pide la cuenta, toma el celular del maletín y llama a su novio, César, un argentino que trabaja cerca de allí en una agencia de viajes, más precisamente a dos cuadras del Chelles, como quien va para el centro comercial Ovni, si acaso todavía exíste...
-¡¡idiay papitoo, ¿que hubo?, lo estoy esperando aquí solita!!
-hola mi amor, perdón mucho trabajo, pero yá terminé, en 15 minutos estoy allá.
-okey, pero zóquele, apúrese, que este lugar se está llenando de zopilotes (buitres).
Efectivamente, un par de mesas se han ido llenando, y todas con hombres, turístas y marines yankis, o locales, pero de cualquier manera todos clavan las miradas en ella, como lo haríamos ustedes o yo si estuviesemos allí, para que mentirnos.
Winona pide un café negro pequeño para minimizar el efécto de la birra y el aliento a tabaco, ya que Cesar es deportísta y no le gusta que ella beba o fume, pero que remedio, con semejante hembra tiene que hacer algunas concesiones, de todas maneras ella pide el café.
Cesar además toca el bajo en un cuarteto de free jazz. Eso por ahora.
Viene Cesar, mide dos metros y tiene más físico que cualquiera de los turistas o marines que están en el Chelles, ojos color miel, es rubio y se le nota solamente por las cejas ya que está rapado, parece un skin head pero no lo es, nada más lejano, cualquiera se lo pensaría un poco antes de contradecirlo, aunque fuese un rudo marine acostumbrado a torturar en la guerra, sobre todo por el tamaño de sus manos y por su mirada, la tiene de asesino serial cuando no la está mirando a ella, y aveces cuando la mira a ella también, pero ella sabe que es tierno y dulce como un osito de peluche, los demás no lo saben.
Se dan un romántico y apasionado beso, el pide un licuado de mango en leche, lo bebe con fruición y disfrutándolo mucho, es de esa clase de persona que disfruta mucho cada cosa, es mi alter ego, uno de tantos que tengo.
Luego ella paga el licuado y salen de la mano, el no ha cobrado aún el sueldo y ayer pagó el alquiler. Los del Chelles se babean mirando ese culo moreno (como sin dudarlo un segundo, haríamos ustedes o yo de estar ahí) bambolearse a diestra y siniestra de manera salvaje, se imaginan cosas, Cesar se da vuelta amenazante, todos disimulan, algunos inclusive silvando una estúpida tonada, en fin, una hermosa postal josefina.
Más tarde van al cine, una de pedrito Almodovar, al salir toman otros dos refrescos, esta vez de cas, esta vez en Manolo´s, y se van caminando hasta el departamento que alquilan a unas pocas cuadras de allí, donde al llegar, se desnudan y hacen el amor como los dioses por dos horas, con algunos recesos, pero aquí no entraremos en detalles. Luego se duermen hasta el otro día, así todos los días, viven el paraíso en la tierra, aunque lamento informarles que no por demasiado tiempo...
Es una chica decidida y camina con paso firme, es muy atractiva, tal vez demasiado, o sea que provoca los bocinazos de los conductores, tal vez una frenada abrupta, por que no un pequeño choque, los tipos le dicen cosas al pasar, a veces hermosas y tiernas, a veces no tanto. Ella hace caso omiso, los ticos son demasiado babosos. Es negra, alta, tal vez un metro ochenta y dos, delgada pero macisa, muy elegante al estilo ejecutivo, medias negras, tacos, en fin, etc. Es de apellido Dixon, o Campbell, o alguno por el estilo (es ficción), se llama Winona, empezemos de nuevo.
Una tarde de finales de verano, como cualquiera de esas hermosas tardes de finales de verano en San José (aqui debo informar al lector, que en Costa Rica verano e invierno se definen, no por calor y frío, sino por temporada seca y lluviosa, respectivamente) Winona Campbell (o Dixon, o como sea) camina con paso firme por el Parque Nacional rumbo a la biblioteca. Está exultante, a punto de rendir su tesis de criminología en la universidad, y hace poco entró a trabajar en el organismo de investigación judicial, el O.I.J.
Después de sacar unos libros de la biblioteca, al pasar por el paredón del Museo de Arte Costarricense, recuerda su niñez y el olor a guaro dulce que se desprendía de lo que antes era la fábrica de licores. Al llegar al puente, delibera por un instante si cruzarlo y dar la vuelta en la esquina, o bajar por las escaleras, se inclina por lo último, dirigiendose a la avenida central, y una vez allí, da vuelta hacia la derecha y se encamina al bar Chelles, donde se sienta frente a la ventana abierta que mira a la avenida y pide una birra, helada en lo posible, y por favor que sea una Bavaria. Y prende un cigarrillo Delta, o Ticos, jamás un Rex. Recién entonces saca unos papeles del maletín y se dispone a revisarlos.
Son unas fotocopias de periódicos de hace veinticinco años atrás, y algunas páginas que bajó de internet, y que se refieren a la masacre de Alajuelita. Ella se pasó ocho años de su vida quemándose las pestañas en la universidad, casi exclusivamente para investigar este crimen, ya veremos porqué.
Luego del tercer cigarrillo y la segunda birra pide la cuenta, toma el celular del maletín y llama a su novio, César, un argentino que trabaja cerca de allí en una agencia de viajes, más precisamente a dos cuadras del Chelles, como quien va para el centro comercial Ovni, si acaso todavía exíste...
-¡¡idiay papitoo, ¿que hubo?, lo estoy esperando aquí solita!!
-hola mi amor, perdón mucho trabajo, pero yá terminé, en 15 minutos estoy allá.
-okey, pero zóquele, apúrese, que este lugar se está llenando de zopilotes (buitres).
Efectivamente, un par de mesas se han ido llenando, y todas con hombres, turístas y marines yankis, o locales, pero de cualquier manera todos clavan las miradas en ella, como lo haríamos ustedes o yo si estuviesemos allí, para que mentirnos.
Winona pide un café negro pequeño para minimizar el efécto de la birra y el aliento a tabaco, ya que Cesar es deportísta y no le gusta que ella beba o fume, pero que remedio, con semejante hembra tiene que hacer algunas concesiones, de todas maneras ella pide el café.
Cesar además toca el bajo en un cuarteto de free jazz. Eso por ahora.
Viene Cesar, mide dos metros y tiene más físico que cualquiera de los turistas o marines que están en el Chelles, ojos color miel, es rubio y se le nota solamente por las cejas ya que está rapado, parece un skin head pero no lo es, nada más lejano, cualquiera se lo pensaría un poco antes de contradecirlo, aunque fuese un rudo marine acostumbrado a torturar en la guerra, sobre todo por el tamaño de sus manos y por su mirada, la tiene de asesino serial cuando no la está mirando a ella, y aveces cuando la mira a ella también, pero ella sabe que es tierno y dulce como un osito de peluche, los demás no lo saben.
Se dan un romántico y apasionado beso, el pide un licuado de mango en leche, lo bebe con fruición y disfrutándolo mucho, es de esa clase de persona que disfruta mucho cada cosa, es mi alter ego, uno de tantos que tengo.
Luego ella paga el licuado y salen de la mano, el no ha cobrado aún el sueldo y ayer pagó el alquiler. Los del Chelles se babean mirando ese culo moreno (como sin dudarlo un segundo, haríamos ustedes o yo de estar ahí) bambolearse a diestra y siniestra de manera salvaje, se imaginan cosas, Cesar se da vuelta amenazante, todos disimulan, algunos inclusive silvando una estúpida tonada, en fin, una hermosa postal josefina.
Más tarde van al cine, una de pedrito Almodovar, al salir toman otros dos refrescos, esta vez de cas, esta vez en Manolo´s, y se van caminando hasta el departamento que alquilan a unas pocas cuadras de allí, donde al llegar, se desnudan y hacen el amor como los dioses por dos horas, con algunos recesos, pero aquí no entraremos en detalles. Luego se duermen hasta el otro día, así todos los días, viven el paraíso en la tierra, aunque lamento informarles que no por demasiado tiempo...
lunes, 7 de febrero de 2011
tercera parte crímenes de lesa humanidad capítulo cuarenta y dos
Podría empezar aclarando que me hubiera gustado, que lo que van a leer a continuación hubiese tenido un tratamiento más formal, más literario si se quiere, ya que el tema en cuestión lo merece, pero confieso que ya me ha tomado demasiado tiempo la novela que tienen entre manos, y fiel a mi propuesta de desnudar los procesos de la escritura, de borrar esa imprecisa línea que divide ficción y realidad, confieso que se hace más urgente terminar de una buena vez por todas con el asunto. Tal vez podría yo podar este relato al infinito, o darle alimento balanceado hasta hacerlo crecer de manera descomunal, en fin, mejorarlo o empeorarlo, sacar todo rastro de imperfección con procedimientos a mi alcance, etc, bla bla, bla... en definitiva, preferí mostrar mi alma (ya que eso es un relato, una porción del alma), terriblemente imperfecta, y aunque estoy en proceso de perfeccionarla, mejor dicho toda mi vioda es un proceso para ese fin, también estoy en un proceso para aceptarla tal cual es.
Tomense todo el asunto como un experimento al que pueden, y deben, completar en sus respectivas cabezas, o sea, imaginar las partes que no les gustan de mejor manera, imaginarlas como las habrían escrito ustedes, manosear la novela, discutir con el escritor, pensar que es malísimo, que por que mierda se embarcaron en esta trampa fangosa y resbalosa, o tal vez disfrutarlo de a ratos porque ya están metidos hasta el cuello, y no les queda más que seguir leyendo, ya que les prometí alto voltaje y tal vez cumpla.
Vamos al grano.
En el año 1986 un suceso aberrante sacudió las conciencias de los costarricenses, la masacre de Alajuelita.
Dos mujeres y cinco niñas, que habían asistido a un acto religioso en la famosa cruz ubicada en aquel cantón, fueron encontradas muertas, dos de las niñas violadas, todos los cadáveres apilados en orden, una al lado de la otra acostadas boca abajo, y cada una con las muñecas atadas hacia atrás. Todas asesinadas por la espalda, o fusiladas para ser más exáctos, ejecutadas sin ningún tipo de piedad. El escenario no encontraba indicios de que las víctimas hayan presentado algún tipo de contratiempo a su asesino, es de suponer que acataron las órdenes de este, o estos, por temor o prudencia, es decir, pensando que tal vez si accedían a sus ordenes se salvarían, o paralizadas por el miedo.
De todas las noticias a las que tuve acceso en mi vida (léase esto de modo literal, al decir todas me refiero a todas, la caída del muro de berlín, los bombardeos televisados en medio oriente, la plaza de Tian an mei sembrada de cadáveres, Avigaíl Guzmán enjaulado a la vista de todos, ¿en Londres? creo que si, vaya una época agitada que me-nos tocó), fué esa masacre la que más me marcó, y no solamente a mí, si no también a toda una generación de costarricenses. El símbolo de una época, si se quiere.
Tal vez el hecho de no haber sido resuelto jamás, es lo que convierte aquel macabro acto en algo tan fascinante, esa pesadilla recurrente, ese dejavú que vuelve cada vez que tenemos noticias de feminicidios en Ciudad Juarez, en algún remoto paraje del conurbano bonaerense argentino, o un agreste y frío lugar tal vez en Noruega, en fin, en cualquier lugar exótico, como Téxas ó Puente Vallecas.
Nosotros los ticos ya lo vivimos antes, nosotros lo inauguramos, cuando la palabra feminicidio no existía.
La incógnita que se me presenta ahora como escritor, y por lo tanto como investigador o analísta de lo social, es la siguiente: ¿por que accedemos a creer lo que nos dicen?, ¿por que aceptamos que nos mientan tan impunemente y en nuestras propias narices?, ¿por que sentimos olor a rosas si es evidente que hiede a mierda? Tal vez por comodidad, ya que preferimos no complicarnos la vida con más preguntas.
Tal vez porque conocer la verdad nos enseñe algo que somos y que puede no gustarnos, una sociedad enferma.
Se llama teoría conspirativa, a aquella teoría que contradice a las teorías oficiales.
Las teorías oficiales son aquellas que instalan los gobiernos, el poder político y los medios de información, el poder económico, las academias. Son estas teorías las que circulan en los circuitos de mayor difusión y las que se instalan como verdades indiscutibles, muchas veces no lo son.
Por el contrario, las teorías conspirativas circulan en folletines, literatura de segundo orden, películas de culto, lugares marginales, o se transmiten de boca en boca y quedan asimiladas como rumores oscuros pero posibles.
Lo que van a leer contiene bastante de teoría conspirativa, de algo que es posible pero no está probado, y que compite con una teoría oficial que como tantas otras, si no la mayoría, hace agua por todas partes. Sabido es que vivimos en un mundo de ilusión, que se construye en base a la ley de la oferta y la demanda.
Lo primero que necesito, ya encontrada la trama, para escribir un relato, son los personajes, creo haberlo mencionado, y en especial uno.
¿Pero quien estaría dispuesto a ir tras un asunto tan engorroso, a ir hasta el fondo mismo de un crimen del que ya pasó tanto tiempo, y está tan enterrado como sus pobres víctimas?
Un escritor, seguro, y tal vez un periodista, aunque quien sabe, porque ya no es noticia.
Entonces tiene que poseer o estar poseído por una pasión desmedida, una persona sumamente idealista en busca de justicia.
Si es un idealista con una pasión desmedida, es muy probable que no haya pasado la barrera de los treinta o treinta y cinco, ya que sabemos que pasada esa barrera hay un desencantamiento y un adaptarse a las reglas, y una vez que se pasa, es casi imposible volver atrás.
Notese que dije casi, o sea que podría ser más grande y un idealista de todos modos, pero no, me quedo con alguien más joven, ¿ustedes?
Buscando información en internet para documentarme, encontré algunos datos interesantes, algunos van por el lado oficial, otros por el lado conspirativo. Yo tengo mi propia teoría.
Empezaré por aclarar ahora, que como aquel crimen jamás fue resuelto, uno de los motivos que plantean las autoridades para dejar un caso sin resolver, es que si acaso hoy llegase a descubrirse
la verdad, no podría juzgarse, ya que como delito está proscripto, es imposible de juzgar.
Tratando de enmendar esta imperfección en la ley y la justicia, es que fue inventada la figura de lesa humanidad, ya que esta no proscribe jamás.
Yo y mi personaje imaginaremos entonces dos cosas, ya que somos el tipo de persona que se permite soñar con cambiar las cosas: 1-que los asesinos están aún con vida, y 2-que puede cambiarse la ley y declarar la figura de feminicidio, con el atenuante de provenir de parte del poder político y policial (tal mi teoría), como de lesa humanidad, y por lo tanto ser juzgada. En Costa Rica y en la China.
En un artículo encontrado en internet, publicado en El Nuevo Diario de Managua fechado el 22 de abril del 2.002 y firmado por Joaquín Torres A. se plantea que acaso el asesino podría ser un ex contra, proveniente de aquella fracción del ejército sandinista revolucionario, que se separó de éste para combatirlo cuando llegaron al poder. En ese artículo se reafirma la teoría de el psicópata, a la que abona también el señor Eugenio Ramirez, catedrático universitario en maestría de gerencia de salud (¿un privatista?), licenciado en administración de empresas, graduado en Estados Unidos como investigador criminal profesional, profesión que nunca ejerció por haberse dedicado a tiempo completo como consultor en gestión empresarial, recursos humanos, calidad y planificación estratégica, y que también publicó un artículo en internet sobre el tema que ahora nos concierne, artículo arduo, soberbio, y respaldado por todos sus títulos, time is money, como no estar de acuerdo con semejante animal de los claustros del saber, semejante ratón de biblioteca.
Sin embargo puede estar equivocado.
En la página http://www.herenciacristiana.com, cuya última actualización al momento de tomar yo los datos, data del 6 de febrero de 2.002, y cuyos derechos están reservados, puede leerse el artículo "Clerofascismo en Costa Rica", de Ricardo Obando Fonseca, cedula de identidad num. 1-506-556, fechado el 22 de diciembre de 2.002 (???).
En su artículo, Obando Fonseca alude a un grupo ortodoxo "religioso" de cuyo nombre dice no querer acordarse (en esa parte le pide permiso a Cervantes, cosa que yo no, yo no le pido permiso a nadie). Según dice, él mismo conoció a ese grupúsculo de fanatismo extremo en sus años colegiales, y que lanzaban, dice, amenazas a aquellos que en las clases de filosofía "cometíamos el sacrilegio" de poner en duda la existencia del mitológico "dios".
Obando Fonseca no acusa abiertamente a ese grupo, solo dice que se rumora una conexión con los asesinatos, y aclara que ese grupo nació en España durante el franquismo, y que era el mimado de Franco en toda ceremonia oficial. Es evidente que habla del Opus Dei.
a continuación, para respaldar su teoría, por demás conspirativa, hace una brebe reseña histórica de resonados casos de genocidio perpetrados por grupos catolicos. Habla de Josef Tiso, jefe de estado de Eslovaquia y sacerdote catolico, que cooperó activamente con los alemanes, al igual que muchos otros sacerdotes católicos.
Habla de que en Croacia, los fascistas de la secta "catolica" exterminaron masivamente a miles de sus hermanos yugoslavos de la secta prima de la "religión" " ortodoxa", inclusive con campo de concentración donde muchas veces se quemaba vivos a los "cristianos" "ortodóxos"(aunque no puedan creerlo, abusa de todas esas comillas, no vallan a pensar que son mías, de ahora en más eliminaré las que crea innecesarias), que se negaban a bautizarse según el rito de la secta.
Y sigue: "En Croacia existían numerosos campos de exterminio, creados y mantenidos por los ustashas catolicos bajo su dictador Ante Pavelic, un ferviente catolico y visitante regular del Vaticano y del papa.
Habían hasta campos de concentración exclusivamente para niños. En estos campos, el más notorio el de Jasenovar manejado por un fraile franciscano, cristianos ortodoxos serbios y un gran numero de judíos fueron asesinados. Como los nazis, los catolicos de Ustasha quemaban a sus victimas en hornos de ladrillos refractarios estando vivos (los nazis se sentían más "decentes" porque los mataban primero). De todos modos, la mayoria de las victimas eran simplemente apuñaladas, cortadas, o acribilladas a balazos.
Se estima que el numero de victimas es de entre trescientos y seicientos mil, en ese diminuto país, y que la mayoría de los asesinos eran frailes franciscanos. Las atrocidades eran de tal magnitud, que veedores nazis de la "sicherheitsdienst der SS" se quejaron ante Hitler, a quien por supuesto no se le movió un pelo. El papa estaba en pleno conocimiento de esos hechos, pero no hizo nada para prevenirlos ni darles fin. (MV)"
Lo mismo puede confirmarse en el exelente libro de John Cornwell "Hitler´s pope", el cual contiene un capítulo llamado "amigo de Croacia", en alusión al apoyo criminal que Pancelli, impío
Xll, brindó al genocida gobierno pro nazi de Croacia.
La teoría de Obando Fonseca es por demás jugosa y atractiva, y nos enteramos de datos que habíamos pasado por alto u olvidado, y por lo tanto se agradece.
Pero a mi no me cierra, yo tengo otra aún más audaz.
Tanta carnicería me empacha, y necesito un poco de aire fresco, cuando vuelvo a la vida real está Graciela, mi nueva novia y musa, pintando el mundo exterior, o la destrucción de este. Paisajes desoladores de una belleza violenta, un mundo post nuclear a la vuelta de la esquina, hecho de pinturas asfálticas y metales oxidados que el tiempo erosiona, una obra enigmatica e hipnótica.
Luego paseamos por el bosque platense, por suerte todavía verde, hacemos el amor, hablamos del clima...
Ella está pintando unos cuadros de dimensiones imposibles para un concurso, que en mi opinión son fantásticos y deverían ganar.
Más tarde comemos algún trozo de vaca en una parrilla del centro de la ciudad, y el personaje que estoy buscando parece poco a poco atreverse a aparecer, al principio de manera timida, luego abrúptamente...
Tomense todo el asunto como un experimento al que pueden, y deben, completar en sus respectivas cabezas, o sea, imaginar las partes que no les gustan de mejor manera, imaginarlas como las habrían escrito ustedes, manosear la novela, discutir con el escritor, pensar que es malísimo, que por que mierda se embarcaron en esta trampa fangosa y resbalosa, o tal vez disfrutarlo de a ratos porque ya están metidos hasta el cuello, y no les queda más que seguir leyendo, ya que les prometí alto voltaje y tal vez cumpla.
Vamos al grano.
En el año 1986 un suceso aberrante sacudió las conciencias de los costarricenses, la masacre de Alajuelita.
Dos mujeres y cinco niñas, que habían asistido a un acto religioso en la famosa cruz ubicada en aquel cantón, fueron encontradas muertas, dos de las niñas violadas, todos los cadáveres apilados en orden, una al lado de la otra acostadas boca abajo, y cada una con las muñecas atadas hacia atrás. Todas asesinadas por la espalda, o fusiladas para ser más exáctos, ejecutadas sin ningún tipo de piedad. El escenario no encontraba indicios de que las víctimas hayan presentado algún tipo de contratiempo a su asesino, es de suponer que acataron las órdenes de este, o estos, por temor o prudencia, es decir, pensando que tal vez si accedían a sus ordenes se salvarían, o paralizadas por el miedo.
De todas las noticias a las que tuve acceso en mi vida (léase esto de modo literal, al decir todas me refiero a todas, la caída del muro de berlín, los bombardeos televisados en medio oriente, la plaza de Tian an mei sembrada de cadáveres, Avigaíl Guzmán enjaulado a la vista de todos, ¿en Londres? creo que si, vaya una época agitada que me-nos tocó), fué esa masacre la que más me marcó, y no solamente a mí, si no también a toda una generación de costarricenses. El símbolo de una época, si se quiere.
Tal vez el hecho de no haber sido resuelto jamás, es lo que convierte aquel macabro acto en algo tan fascinante, esa pesadilla recurrente, ese dejavú que vuelve cada vez que tenemos noticias de feminicidios en Ciudad Juarez, en algún remoto paraje del conurbano bonaerense argentino, o un agreste y frío lugar tal vez en Noruega, en fin, en cualquier lugar exótico, como Téxas ó Puente Vallecas.
Nosotros los ticos ya lo vivimos antes, nosotros lo inauguramos, cuando la palabra feminicidio no existía.
La incógnita que se me presenta ahora como escritor, y por lo tanto como investigador o analísta de lo social, es la siguiente: ¿por que accedemos a creer lo que nos dicen?, ¿por que aceptamos que nos mientan tan impunemente y en nuestras propias narices?, ¿por que sentimos olor a rosas si es evidente que hiede a mierda? Tal vez por comodidad, ya que preferimos no complicarnos la vida con más preguntas.
Tal vez porque conocer la verdad nos enseñe algo que somos y que puede no gustarnos, una sociedad enferma.
Se llama teoría conspirativa, a aquella teoría que contradice a las teorías oficiales.
Las teorías oficiales son aquellas que instalan los gobiernos, el poder político y los medios de información, el poder económico, las academias. Son estas teorías las que circulan en los circuitos de mayor difusión y las que se instalan como verdades indiscutibles, muchas veces no lo son.
Por el contrario, las teorías conspirativas circulan en folletines, literatura de segundo orden, películas de culto, lugares marginales, o se transmiten de boca en boca y quedan asimiladas como rumores oscuros pero posibles.
Lo que van a leer contiene bastante de teoría conspirativa, de algo que es posible pero no está probado, y que compite con una teoría oficial que como tantas otras, si no la mayoría, hace agua por todas partes. Sabido es que vivimos en un mundo de ilusión, que se construye en base a la ley de la oferta y la demanda.
Lo primero que necesito, ya encontrada la trama, para escribir un relato, son los personajes, creo haberlo mencionado, y en especial uno.
¿Pero quien estaría dispuesto a ir tras un asunto tan engorroso, a ir hasta el fondo mismo de un crimen del que ya pasó tanto tiempo, y está tan enterrado como sus pobres víctimas?
Un escritor, seguro, y tal vez un periodista, aunque quien sabe, porque ya no es noticia.
Entonces tiene que poseer o estar poseído por una pasión desmedida, una persona sumamente idealista en busca de justicia.
Si es un idealista con una pasión desmedida, es muy probable que no haya pasado la barrera de los treinta o treinta y cinco, ya que sabemos que pasada esa barrera hay un desencantamiento y un adaptarse a las reglas, y una vez que se pasa, es casi imposible volver atrás.
Notese que dije casi, o sea que podría ser más grande y un idealista de todos modos, pero no, me quedo con alguien más joven, ¿ustedes?
Buscando información en internet para documentarme, encontré algunos datos interesantes, algunos van por el lado oficial, otros por el lado conspirativo. Yo tengo mi propia teoría.
Empezaré por aclarar ahora, que como aquel crimen jamás fue resuelto, uno de los motivos que plantean las autoridades para dejar un caso sin resolver, es que si acaso hoy llegase a descubrirse
la verdad, no podría juzgarse, ya que como delito está proscripto, es imposible de juzgar.
Tratando de enmendar esta imperfección en la ley y la justicia, es que fue inventada la figura de lesa humanidad, ya que esta no proscribe jamás.
Yo y mi personaje imaginaremos entonces dos cosas, ya que somos el tipo de persona que se permite soñar con cambiar las cosas: 1-que los asesinos están aún con vida, y 2-que puede cambiarse la ley y declarar la figura de feminicidio, con el atenuante de provenir de parte del poder político y policial (tal mi teoría), como de lesa humanidad, y por lo tanto ser juzgada. En Costa Rica y en la China.
En un artículo encontrado en internet, publicado en El Nuevo Diario de Managua fechado el 22 de abril del 2.002 y firmado por Joaquín Torres A. se plantea que acaso el asesino podría ser un ex contra, proveniente de aquella fracción del ejército sandinista revolucionario, que se separó de éste para combatirlo cuando llegaron al poder. En ese artículo se reafirma la teoría de el psicópata, a la que abona también el señor Eugenio Ramirez, catedrático universitario en maestría de gerencia de salud (¿un privatista?), licenciado en administración de empresas, graduado en Estados Unidos como investigador criminal profesional, profesión que nunca ejerció por haberse dedicado a tiempo completo como consultor en gestión empresarial, recursos humanos, calidad y planificación estratégica, y que también publicó un artículo en internet sobre el tema que ahora nos concierne, artículo arduo, soberbio, y respaldado por todos sus títulos, time is money, como no estar de acuerdo con semejante animal de los claustros del saber, semejante ratón de biblioteca.
Sin embargo puede estar equivocado.
En la página http://www.herenciacristiana.com, cuya última actualización al momento de tomar yo los datos, data del 6 de febrero de 2.002, y cuyos derechos están reservados, puede leerse el artículo "Clerofascismo en Costa Rica", de Ricardo Obando Fonseca, cedula de identidad num. 1-506-556, fechado el 22 de diciembre de 2.002 (???).
En su artículo, Obando Fonseca alude a un grupo ortodoxo "religioso" de cuyo nombre dice no querer acordarse (en esa parte le pide permiso a Cervantes, cosa que yo no, yo no le pido permiso a nadie). Según dice, él mismo conoció a ese grupúsculo de fanatismo extremo en sus años colegiales, y que lanzaban, dice, amenazas a aquellos que en las clases de filosofía "cometíamos el sacrilegio" de poner en duda la existencia del mitológico "dios".
Obando Fonseca no acusa abiertamente a ese grupo, solo dice que se rumora una conexión con los asesinatos, y aclara que ese grupo nació en España durante el franquismo, y que era el mimado de Franco en toda ceremonia oficial. Es evidente que habla del Opus Dei.
a continuación, para respaldar su teoría, por demás conspirativa, hace una brebe reseña histórica de resonados casos de genocidio perpetrados por grupos catolicos. Habla de Josef Tiso, jefe de estado de Eslovaquia y sacerdote catolico, que cooperó activamente con los alemanes, al igual que muchos otros sacerdotes católicos.
Habla de que en Croacia, los fascistas de la secta "catolica" exterminaron masivamente a miles de sus hermanos yugoslavos de la secta prima de la "religión" " ortodoxa", inclusive con campo de concentración donde muchas veces se quemaba vivos a los "cristianos" "ortodóxos"(aunque no puedan creerlo, abusa de todas esas comillas, no vallan a pensar que son mías, de ahora en más eliminaré las que crea innecesarias), que se negaban a bautizarse según el rito de la secta.
Y sigue: "En Croacia existían numerosos campos de exterminio, creados y mantenidos por los ustashas catolicos bajo su dictador Ante Pavelic, un ferviente catolico y visitante regular del Vaticano y del papa.
Habían hasta campos de concentración exclusivamente para niños. En estos campos, el más notorio el de Jasenovar manejado por un fraile franciscano, cristianos ortodoxos serbios y un gran numero de judíos fueron asesinados. Como los nazis, los catolicos de Ustasha quemaban a sus victimas en hornos de ladrillos refractarios estando vivos (los nazis se sentían más "decentes" porque los mataban primero). De todos modos, la mayoria de las victimas eran simplemente apuñaladas, cortadas, o acribilladas a balazos.
Se estima que el numero de victimas es de entre trescientos y seicientos mil, en ese diminuto país, y que la mayoría de los asesinos eran frailes franciscanos. Las atrocidades eran de tal magnitud, que veedores nazis de la "sicherheitsdienst der SS" se quejaron ante Hitler, a quien por supuesto no se le movió un pelo. El papa estaba en pleno conocimiento de esos hechos, pero no hizo nada para prevenirlos ni darles fin. (MV)"
Lo mismo puede confirmarse en el exelente libro de John Cornwell "Hitler´s pope", el cual contiene un capítulo llamado "amigo de Croacia", en alusión al apoyo criminal que Pancelli, impío
Xll, brindó al genocida gobierno pro nazi de Croacia.
La teoría de Obando Fonseca es por demás jugosa y atractiva, y nos enteramos de datos que habíamos pasado por alto u olvidado, y por lo tanto se agradece.
Pero a mi no me cierra, yo tengo otra aún más audaz.
Tanta carnicería me empacha, y necesito un poco de aire fresco, cuando vuelvo a la vida real está Graciela, mi nueva novia y musa, pintando el mundo exterior, o la destrucción de este. Paisajes desoladores de una belleza violenta, un mundo post nuclear a la vuelta de la esquina, hecho de pinturas asfálticas y metales oxidados que el tiempo erosiona, una obra enigmatica e hipnótica.
Luego paseamos por el bosque platense, por suerte todavía verde, hacemos el amor, hablamos del clima...
Ella está pintando unos cuadros de dimensiones imposibles para un concurso, que en mi opinión son fantásticos y deverían ganar.
Más tarde comemos algún trozo de vaca en una parrilla del centro de la ciudad, y el personaje que estoy buscando parece poco a poco atreverse a aparecer, al principio de manera timida, luego abrúptamente...
sábado, 5 de febrero de 2011
capítulo cuarenta y uno
Ya superado el trauma demoldeor de la hoja en blanco, se presentó el fantasma, menos demoledor vamos a decirlo, del éxito que tienta a todo escritor. Pero si uno es un artísta sincero que no escribe para el mercado o los concursos lameculos de turno, sino para la gente sensible y con buen gusto, para un público popular y selecto a la vez, entonces uno le dá una buena patada a ese o cualquier otro fantasma. Si uno es consecuente con sus principios, uno se aboca a decir su verdad, algún tipo de verdad, aunque no sea LA VERDAD.
Pongamoslo así: en un arrebato de lucidez, o de genio (aquel ingrediente tan caro y barato a la vez, que no se consigue en supermercado alguno), uno se propone una obra total y descomunal, sea lo que fuere que eso signifique.
Tal vez uno es demasiado ambicioso.
Ya superados, decía, los fantasmas propios y ajenos, los internos y externos, ya teniendo un tema, se necesitan personajes.
Mis personajes deberán poseer unas facultades escepcionales, pues irán tras la pista de asesinos, pero si acaso los asesinos conforman un ente sin cuerpo, o mejor, con ramificaciones en varios cuerpos, que se extienden por todo el tejido social, entonces el asesino es la complicidad del silencio, el asesino es el miedo.
Asesinos que exísten pero no se dejan ver.
Trato de explicarme mejor: buscando tema para escribir, se me ha presentado la jugosa oportunidad de un policial, y quiero hacer visible, a un hipotético lector, el mecanismo interno que me conduce a un tema.
Si bien una novela, debe ser también un entretenimiento y un juego, es interesante cuando nos despierta zonas adormecidas de nuestra conciencia y aviva la memoria.
Y si bien los escritores elegantes, e interesantes, al encarar estos procedimientos, solo los sugieren sutilmente, yo trataré de hacerlos explícitos, pornográficos podría decirse.
Tal vez la suciedad, perdón, la sociedad, no sea más que una máquina devastadora de la realidad y la devore y distorsione constantemente, como en un sueño-pesadilla, la memoria recuerda mal o no quiere recordar, la sociedad normaliza los hechos que no logra comprender.
Y los artistas, los locos, las personas desequilibradas, se niegan a normalizar la patología social.
Tal vez podría haber evitado ese mal trago al hipotetico lector, pero preferí que no.
Mis escritores favoritos, Onetti, Arlt, Bolaño, Dostoievski, han trabajado en base a tabúes, como el incesto y el crimen.
Para no seguir monologando abreviaré, si hasta ahora este relato ha pretendido ser ameno, gracioso si se quiere, he llegado a la encrucijada, como escritor, de plantearme ir un poco más a fondo en el pozo ciego del alma humana, porque si hay una cosa que el alma no es, eso es graciosa, sino más bien, triste y miserable en la mayoría de los casos.
LO QUE LES VOY A CONTAR NO ES GRACIOSO.
Pongamoslo así: en un arrebato de lucidez, o de genio (aquel ingrediente tan caro y barato a la vez, que no se consigue en supermercado alguno), uno se propone una obra total y descomunal, sea lo que fuere que eso signifique.
Tal vez uno es demasiado ambicioso.
Ya superados, decía, los fantasmas propios y ajenos, los internos y externos, ya teniendo un tema, se necesitan personajes.
Mis personajes deberán poseer unas facultades escepcionales, pues irán tras la pista de asesinos, pero si acaso los asesinos conforman un ente sin cuerpo, o mejor, con ramificaciones en varios cuerpos, que se extienden por todo el tejido social, entonces el asesino es la complicidad del silencio, el asesino es el miedo.
Asesinos que exísten pero no se dejan ver.
Trato de explicarme mejor: buscando tema para escribir, se me ha presentado la jugosa oportunidad de un policial, y quiero hacer visible, a un hipotético lector, el mecanismo interno que me conduce a un tema.
Si bien una novela, debe ser también un entretenimiento y un juego, es interesante cuando nos despierta zonas adormecidas de nuestra conciencia y aviva la memoria.
Y si bien los escritores elegantes, e interesantes, al encarar estos procedimientos, solo los sugieren sutilmente, yo trataré de hacerlos explícitos, pornográficos podría decirse.
Tal vez la suciedad, perdón, la sociedad, no sea más que una máquina devastadora de la realidad y la devore y distorsione constantemente, como en un sueño-pesadilla, la memoria recuerda mal o no quiere recordar, la sociedad normaliza los hechos que no logra comprender.
Y los artistas, los locos, las personas desequilibradas, se niegan a normalizar la patología social.
Tal vez podría haber evitado ese mal trago al hipotetico lector, pero preferí que no.
Mis escritores favoritos, Onetti, Arlt, Bolaño, Dostoievski, han trabajado en base a tabúes, como el incesto y el crimen.
Para no seguir monologando abreviaré, si hasta ahora este relato ha pretendido ser ameno, gracioso si se quiere, he llegado a la encrucijada, como escritor, de plantearme ir un poco más a fondo en el pozo ciego del alma humana, porque si hay una cosa que el alma no es, eso es graciosa, sino más bien, triste y miserable en la mayoría de los casos.
LO QUE LES VOY A CONTAR NO ES GRACIOSO.
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