Alguna vez hubo, o tal vez aún hay, un cuadernillo fotocopiado, de la época en que el monstruo y Estrella eran muy jovenes, algunos memoriosos lo recordarán, y tal vez alguno atesore un ejemplar con cariño u horror, en cuya tapa podía, o puede leerse: "Escuela de control mental de Keller Zorbich".
Allá por los primeros años ochenta, ese folletín era repartido en círculos culturales y universitarios, por un personaje que, así como el monstruo, tampoco pasaba desapercibido, un gigante alemán de reluciente calva y ojos azules acuosos, de físico amenazante, y que rondaba por aquel entonces, muy probablemente, los sesenta y pico años de edad. Ese era Keller Zorbich.
Debe ya estar cansado el lector asiduo, de escuchar o leer, que toda ficción se compone de un alto contenido real, valla una novedad. En este caso, el libro que tienen en sus manos no es la excepción, entonces, el autor, y por lo tanto biógrafo del poéta Rubén Arrieta, declara: que todo lo que han leído, o están por leer, se compone en un cincuenta por ciento de ficción y otro cincuenta de realidad, y que los nombres propios han sido cambiados en su mayoría, para respetar la intimidad de los auténticos protagonistas, los cuales suponemos, se dividirán en partes iguales, entre los que disfruten verse aquí reflejados, y los que me odien por lo mismo.
Keller Zorbich se convirtió en una especie de mito, tanto o más que el monstruo, entre los integrantes de aquella generación, mas luego, en cierto momento, se le perdió el rastro público, y se llegó a dudar de que hubiese alguna vez existido.
Nuevamente el autor declara: Zorbich existió, vivió y tal vez murió, y podría citar una modesta pero muy fiable lista de testigos, todos gente respetable. Entiendase por esto último lo que se quiera.
Tal vez, cuando la realidad se torna dudosa, y las historias se mezclan con los mitos y los cuentos, y se pierden en el tiempo, tal vez lo mejor es recurrir a la ficción para esclarecer la verdad, pues la ficción alumbra.
Transcribo a continuación, un fragmento de la novela de arrieta , para que juzgen ustedes.
sábado, 24 de julio de 2010
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