domingo, 18 de julio de 2010

capítulo veinte

En su primera lección, los aspirantes a escritores aprendieron, que si a pesar de lo que había dicho Roberto Bolaño, que mejor que escribir es leer, ellos no se daban por vencidos e insistían en querer pasarla peór, entonces deberían, como bien dijo Ciorán, escribir solamente lo que jamás le confesarían a nadie.

Su nuevo e improvisado profe, comodamente instalado en un departamentico de barrio San Pedro les dijo así: no quiero engañarlos, nadie puede enseñarles a escribir, puedo si, enseñarles técnicas, métodos, trucos para que se estimulen, hacer críticas certeras de lo que ustedes van produciendo, pues desde el primer día van a tener que producir. Entonces, para empezar, van a escribir una espécie de decálogo, con las reglas que a mi parecer, son de oro:

Regla numero uno: no hay temas menores, hay escritores buenos, medianos y mediocres, que escriben sobre cualquier cosa que se les plazca. El resultado no depende del tema sino de quien lo escriba.

Regla numero dos: por cada cosa interesante que puedan llegar a escribir, van a escibir cien cosas estúpidas, traten de minimizar ese efécto, el efécto estupidez, tan en boga entre los escritores actuales.

Regla numero tres: cualquier cosa que escriban y les parezca buena debe pasar, antes de considerarse realmente buena, la prueba del tiempo, que va de seis meses a un año, si después de ese tiempo aún les parece buen material, probablemente lo sea.

Regla numero cuatro: mejor es escribir poco y bien, que escribir mucha mierda. Muchos escritores rompen esta regla porque no pueden con su ego, el ego es el peór enemigo de cualquier persona, pero para un escritor es un enemigo mortal.

Regla numero cinco: escribir bien es, también, saber mentir muy bien.

Regla numero seis: escribir bien es, también, decir la verdad.

Regla numero siete: el que nació para escribir, se va a pudrir escribiendo, el que no pues no.

Regla numero ocho: los que dicen que mejor que escribir es vivir, están completamente
equivocados, los que dicen lo contrario también.

Regla numero nueve: jamás sean complacientes con el público y con el mercado.

Regla numero diez: traten de no ser insoportables, el público y el mercado se los agradecerán.

-Entonces, esas son las reglas básicas, más alguna que se me escapa ahora, espero que hayan anotado todo o que tengan memoria de elefante, porque no megusta repetir las cosas, así que de ahora en adelante anoten todo lo que digo.
-¿Y ahora que hacemos profe? (preguntó Katia)
-Ahora cierren los cuadernos, y como tarea traigan un relato de una sola página para la próxima lección, y vamos a beber guaro, o a fumar motica, o a culear, que para saber escribir, primero hay que saber morir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario