viernes, 12 de marzo de 2010

Memorias del país de las ranas_prólogo

novela de Facundo Saraví


Prólogo

La obsesión por tener el control de un relato que escribo, siempre está presente cuando lo empiezo, de mantener cierta lógica, e incluso a veces pretender un poco de seriedad.
Pero en la mayoría de los casos, se me va de las manos todo tipo de control, y nada hay más placentero que soltar las riendas que al principio pretendí manejar, para que al final, el propio relato se imponga por su propio peso, y a pesar del ridículo que eso pueda acarrear, tal vez incluso el suicidio como escritor respetado, dejarme llevar por el torbellino de la historia, en este caso la de un antihéroe que va adonde el viento lo lleve con tal de cumplir su destino último en la vida, el amor de una mujer acaso perdida para siempre.
Aunque algunas veces, necio sería no reconocerlo, retomo el control de lo que quiero narrar, y del correlato de esa historia, en fin, que vuelvo a enderezar el timón a pesar de la tormenta.
Se impone entonces un interesante juego de fuerzas, entre la criatura que he creado, ese ente que va adquiriendo vida propia, y yo que soy su padre y quiero encaminarlo.
En el mejor de los casos, y tal vez este sea uno, el resultado es de un justo equilibrio, con la balanza inclinandose constantemente para uno y otro lado. Tanto que a veces no se si lo había planeado, o simplemente sucedió así, apareció de la nada, en una especie de trance en el que otra conciencia me dicta.
En ese juego de poderes, sale por supuesto airoso, el engendro que tienen en sus manos, el relato. Y es mi mayor deseo, que ese resultado sea también en beneficio de ustedes, los lectores.
Aclaro además que si bien, como tantas otras ficciones, esta está basada en hechos reales y autobiográficos, tal vez en un cincuenta por ciento, el otro cincuenta pertenece a la ficción pura.
Por lo tanto, en muchos casos el parecido con la realidad es mera coincidencia, pero en otros tantos no.
En la parte que corresponde a la vida real, la mayoría de los nombres han sido cambiados para protejer a los verdaderos protagonistas, o para evitarme posibles represalias ,cuando estos son gente poderosa, y peligrosa, que se ofenden con lo que de verdad sucedió, o sea con lo que hicieron y no quieren que se sepa.
Se que de todas maneras, existe una ínfima posibilidad, de que llegen a leer lo que de ellos escribo, y a pesar de no estar sus nombres, se den por aludidos.
Mi misión entonces, si eso ocurre, habrá sido cumplida en su totalidad, que sepan que los vigilamos, y no se saldrán fácilmente con la suya.
Pero si así no sucede, la idea es que nuevas generaciones se enteren de sucesos que quisieron y quieren ser silenciados, bienvenidos al país de las ranas.

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