Cuando salí no había nadie, ni en el hall de entrtada, ni en el baño, ni en la calle, ni una sola alma, para colma llovía.
Caminé bajo los techos mientras pude, lo mismo que nada, un par de cuadras antes de llgar a la Avenida de Mayo, en una callejuela oscura, alguien chistó, torcí el cuello en esa dirección y me estremecí, bajo un umbral estaba Zorbich, que con una mirada penetrante y vos profunda me preguntó: -¿me buscabas a mi pive?
La visión duró un par de segundos, pues un fuerte golpe que me asestaron en la nuca me hizo desmayar.
Cuando me desperté el sol me daba fuerte en la cara, me dolía la nuca y la cabeza, y al parecer me habían golpeado más que eso, pero pude incorporarme y vi que me habían tirado en un basural, un terreno baldío cerca de donde encontré a zorbich, y a quien quiera que fuera que lo acompañase
Salí de allí llamando la atención de los transeúntes, consulté mi reloj: las dos de la tarde, no fui a buscar a Timoteo al aeropuerto.
Pero cuando llegué al hotel él me esperaba a mí.
- ¿Que te pasó che? pensé que me ibas a estar esperando, ¡como te dieron!, ya sé, no me digas nada: Keller te cagó a palos y huyó.
- Casi, fué alguien que estaba con él pero no lo pude ver.
- bueno, no te preocupes, el ya te encontró a vos, y cuando se entere de que yo vine, si acaso ya no lo sabe, va a volver a atacar, se va a armar una buena y tenemos que estar preparados. ¿por que mejor no te vas a descansar?, no te ves nada bien.
El padre tiempos estaba igual o mejor que hacía diez años, la única diferencia notoria, a su favor también, era una prótesis en la pierna que le faltaba, la cual acariciaba con placer mientras me decía: -mirá, ¿te gusta mi bebé?.
Me fuí a duchar y a dormir, dejé a Timoteo en La Colonial tomando un aperitivo con ingredientes.
Pasadas las doce de la noche me desperté de mi siesta, fuimos a cenar al mismo lugar y me puso más o menos al tanto de los devenires de mi lejano país, en el que, según sus palabras, siempre pasan cosas interesantes, y no es que yo no le creyera, era solo que no opinaba igual.
Finalizó su exposición diciendo: -espero terminar pronto con el trámite Zorbich, no quiero estar acá cuando venga el infierno, digo, el invierno, ¿como hacés para aguantarte el frío nene?
No sabiendo muy bien que responder, acudí a mi manual de frases hechas diciendo algo así como: -bueno, nadie es profeta en su tierra, o: peór es el invierno del alma, o alguna estupidez por el estilo.
Luego de un silencio me preguntó: -¿y estás escribiendo algo?
- No, me publicaron un par de libros y después me trabé, estoy entrevistando escritores para una revista.
Después de la comida, que consistió en sendos pasteles de papa y vino de la casa, fuimos al grano, Timoteo me contó las andanzas de Zorbich, durante más de dos horas me relató una historia que, en cualquier otra circunstancia hubiese sonado increíble, pero a aquella altura del partido, mi mente yá había creado todo tipo de anticuerpos contra el escepticísmo: nada me resultaba imposible. Empezó así: -nene, esto que te voy a contar es; LA VERDAD DE LA MILANESA.
¿sabés algo sobre los últimos adelantos de la ciencia en cuanto a clonación y robótica?
- Algo, lo que sale en los diarios.
- Te pregunto porque el grueso de la gente, cuando se habla de estos temas se piensan que uno está un poco tocado. ¿Vos como lo ves?
- bueno..., medianamente infomado etoy, como te dije, sé lo que está pasando hasta cierto punto.
- La cosa es así: con Hitler en el poder, los alemanes avanzaron mucho en esos campos, si bien ellos filtraron mucha información sobre teorías ridículas con las que decían estar experimentando, se guardaron muy bien la información valiosa, porque eran cualquier cosa menos boludos, y los que sobrevivieron a la guerra y lograron escapar de la justicia, como Keller, siguieron en esa línea de inverstigación.
Pidió mas vino al corroborar que no quedaba una gota y siguió: - si decís que algo sabés, suopongo que no te digo nada nuevo si te digo que en general, los científicos, no siempre le dicen a los diarios o los noticieros todo lo que han avanzado, solamente tiran alguna punta, a ver: si vimos en la tele a la oveja Dolly, podemos apostar dinero con los ojos cerrados, a que ya hay entre nosotros experimentos de clonación humana, si nos enteramos de que la Sony presentó en sociedad, en la última exposición de robótica en Tokyo, su prototipo de robot para este siglo que viene, tenemos que dar por hecho que el año que viene los empiezan a fabricar en serie, Terminator ya no es solo una ingenua película...
Después de más vino continuó con una pequeña historia de la genética y la robótica, el descubrimiento del A.D.N, y confieso que bostezé un poco, a pesar del entendible entusiasmo de Timoteo, pero aún dormido como estaba, llegué a escuchr cosas sueltas: el aterrizaje en La Luna, Stanley Kubric, grandes mentiras... cuando me recuperé, ya Timoteo parecía estar terminando.
- En definitiva, mi querido Rubén Arrieta, los únicos tipos que reálmente avanzaron fusionando ambos campos han sido los nazis, y no me extrañarían tres cosas: 1. que no sea uno, sino varios Keller Zorbich los que nos hacechan, 2. que estos no séan solamente clones, sino también robots...
Luego se quedó pensando, buscando provocar en mí un efécto de ansiedad, lo cual no le costó mucho, y le pregunté: -¿y la tercera cosa?
-la tercera cosa, Rubén, es la más nefásta de todas, pues mucho me temo que en algún lugar de este país, hay un ejército de pequeños retoños de Adolf Hitler, mitad robots, mitad quien sabe qué, esperando para conquistar el mundo, no sé si me explico: ¡Huston, tenemos un problema!
La cara de loco que puso cuando dijo esto último, logró asustar al mozo, que en ese momento nos dejaba la cuenta en la mesa, haciendonos entender que yá cerraban.
Estabamos cansados, pagamos y nos fuimos a dormir.
En el camino al hotel lo felicité por su nueva pierna, a decir verdad no había reparado mucho en ella, era un artefacto asombroso.
sábado, 22 de enero de 2011
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